Definitivamente la respuesta es NO. Esta negación nos obliga a explicar forzosamente las modificaciones de las estructuras cognitivas. Ninguno de los docentes tenemos acceso tan fácilmente a estos procesos internos, por que ello implicaría tener conocimientos profundos sobre psicología clínica, campo que le es ajeno a la mayoría de los docentes dado que su especialidad está en los ámbitos de la pedagogía y la didáctica, si bien se ha tenido acceso a estas disciplinas; en su defecto, y en particular en nuestra institución, nuestros docentes no fueron formados para ser profesores, lo cual dificulta todavía más una respuesta convincente.
Más allá el aprendizaje se ha visto como una serie de respuestas fehacientes de determinados contenidos que los docentes dan por aprendido; si respondieron a las expectativas que ellos tenían marcadas dentro de sus secuencias didácticas, es que se aprendió; si esto no sucede, como afirma Xavier Vargas, al momento de problematizar varias nociones de aprendizaje, los docentes asumen esta consecuencia como falta de atención a los contenidos temáticos.
Con relación a lo anterior, Xavier Vargas, nos cuestiona sobre qué ha de entenderse por aprendizaje significativo o por aprendizaje situado. Esto es si el aprendizaje significativo tiene que ver con los contenidos directamente, entonces lo significativo será el manejo adecuado de los mismos, pero entonces qué pasa con el traslado de conocimiento y experiencia hacía otros campos de la vida cotidiana. Entonces lo significativo no tiene referencia únicamente con los contenidos, sino más allá, con otras esferas de la vida cotidiana en donde los conocimientos son una especie de herramientas propias para intervenir una parte de la vida cotidiana, y en donde el sujeto puede acomodar de manera efectiva sus aprendizajes, dando como resultados otros aprendizajes significativos para él.
