Mi confrontación con la docencia
Tuve la oportunidad, hace 14 años de participar en el proyecto de apertura del CECyETCH, gracias a la invitación del entonces Director General, Ing. Roberto Náfate Gómez, quien a través del Ing. Enrique Virrueta Villegas, me contacto. Mi primera experiencia fue como docente en el Plantel 04, Jitotol, ubicado en la Zona Norte del Estado de Chiapas.
Entonces mi actividad de docente, la compartía con un puesto administrativo, el de responsable de Servicio Social.
Estuve en este Plantel por 6 años. El trabajo con mis estudiantes fue bastante satisfactorio. Gracias a mi profesión como Lic. En Letras Latinoamericanas, pude apoyar a varios jóvenes que usaban el español como segunda lengua.
Durante mi estancia aprendí mucho de mi Director de Plantel: Siempre hay que ser responsables, y sobre todo, hay que tener metas en la vida, porque me decía hay que trabajar por resultados. Él era una persona muy exigente, y sobre todo, siempre nos inculcó respeto hacia toda la comunidad escolar. Le aprendí además manejo de relaciones interpersonales, gestión escolar, elaboración de proyectos escolares, entre otros.
Trabajar como docente en esta época fue un gran reto y una gran responsabilidad. Sin embargo he de reconocer que mi práctica docente, se reducía al esquema tradicional; entonces no me daba cuenta del poder enorme que tiene uno como docente en el aula, y que a veces uno puede convertirse en un tirano, en un “asesino” de estudiantes.
Ahora con toda claridad, y con los principios de la RIEMS que bueno que nuestro actuar ha cambiado. Hoy el docente es un facilitador que entiende perfectamente que su papel es ayudar a los jóvenes a construir sus conocimientos. Hoy se ha convertido en un ser humano que comprende, que entiende las problemáticas de los chicos, y que además al mismo tiempo uno también aprende con ellos.
Hoy el docente como monitor de los alumnos, reconstruye un aprendizaje de tipo significativo, que recupera el conocimiento previo de los mismos.
En este nuevo esquema, los docentes hacen un replanteamiento de las evaluaciones como producto de acompañamiento académico. Ya no es necesario generar periodos de evaluación, sino acompañar el proceso de aprendizaje con evidencias satisfactorias donde se aprecie el saber qué, el saber hacer, y el saber ser; todo ello con el fin de mejorar el perfil de egreso del bachiller.
Entiendo finalmente que esta nueva cultura de trabajo, nos obliga a todos los actores a comprometernos significativamente con nuestro quehacer cotidiano. Por nuestra parte, hay un gran compromiso y responsabilidad porque estamos preparando a jóvenes para la vida y el trabajo.
De ahí que constantemente abramos espacios de reflexión continua con nuestros docentes y administrativos, padres de familia y comunidad en general.
La Reforma la tenemos que tener claro todos y todas. Nos exige un cambio de actitud hacia nuestra forma de ser, de trabajar.
Adalberto Cabrera Hernández, Grupo 23.
Tuve la oportunidad, hace 14 años de participar en el proyecto de apertura del CECyETCH, gracias a la invitación del entonces Director General, Ing. Roberto Náfate Gómez, quien a través del Ing. Enrique Virrueta Villegas, me contacto. Mi primera experiencia fue como docente en el Plantel 04, Jitotol, ubicado en la Zona Norte del Estado de Chiapas.
Entonces mi actividad de docente, la compartía con un puesto administrativo, el de responsable de Servicio Social.
Estuve en este Plantel por 6 años. El trabajo con mis estudiantes fue bastante satisfactorio. Gracias a mi profesión como Lic. En Letras Latinoamericanas, pude apoyar a varios jóvenes que usaban el español como segunda lengua.
Durante mi estancia aprendí mucho de mi Director de Plantel: Siempre hay que ser responsables, y sobre todo, hay que tener metas en la vida, porque me decía hay que trabajar por resultados. Él era una persona muy exigente, y sobre todo, siempre nos inculcó respeto hacia toda la comunidad escolar. Le aprendí además manejo de relaciones interpersonales, gestión escolar, elaboración de proyectos escolares, entre otros.
Trabajar como docente en esta época fue un gran reto y una gran responsabilidad. Sin embargo he de reconocer que mi práctica docente, se reducía al esquema tradicional; entonces no me daba cuenta del poder enorme que tiene uno como docente en el aula, y que a veces uno puede convertirse en un tirano, en un “asesino” de estudiantes.
Ahora con toda claridad, y con los principios de la RIEMS que bueno que nuestro actuar ha cambiado. Hoy el docente es un facilitador que entiende perfectamente que su papel es ayudar a los jóvenes a construir sus conocimientos. Hoy se ha convertido en un ser humano que comprende, que entiende las problemáticas de los chicos, y que además al mismo tiempo uno también aprende con ellos.
Hoy el docente como monitor de los alumnos, reconstruye un aprendizaje de tipo significativo, que recupera el conocimiento previo de los mismos.
En este nuevo esquema, los docentes hacen un replanteamiento de las evaluaciones como producto de acompañamiento académico. Ya no es necesario generar periodos de evaluación, sino acompañar el proceso de aprendizaje con evidencias satisfactorias donde se aprecie el saber qué, el saber hacer, y el saber ser; todo ello con el fin de mejorar el perfil de egreso del bachiller.
Entiendo finalmente que esta nueva cultura de trabajo, nos obliga a todos los actores a comprometernos significativamente con nuestro quehacer cotidiano. Por nuestra parte, hay un gran compromiso y responsabilidad porque estamos preparando a jóvenes para la vida y el trabajo.
De ahí que constantemente abramos espacios de reflexión continua con nuestros docentes y administrativos, padres de familia y comunidad en general.
La Reforma la tenemos que tener claro todos y todas. Nos exige un cambio de actitud hacia nuestra forma de ser, de trabajar.
Adalberto Cabrera Hernández, Grupo 23.

Excelentes reflexiones maestro, sobre todo porque le han servido para crecer como persona y profesionalmente.
ResponderEliminarSaludos